Ahí está, ahí lo tenéis... Sin complejos, sin retoques, tal cual...
Se consumió lentamente desplegando en el aire su aroma de libertad, inundando de paz todo mi ser, recordándome que no tengo amo, que no le pertenezco a nadie...
Su ardiente espíritu brilló entre las tinieblas de la noche, como luz de guía de las gentes que decidieron no aceptar un mundo de seres alienados, un mundo de mentiras y orejas agachadas, un mundo agonizante que ha dejado de creer en la libertad.
Acarició mis entrañas con caladas de esperanza, mientras su humeante aura bailaba ante mis ojos al son del 'Julia Dream' de Pink Floyd...
...mientras el tiempo dejaba de caminar y se sentaba conmigo en el sofá.
Entonces, mirando al tiempo a los ojos, recordé todo lo que ellos habían hecho por mí...
Cómo me hicieron recuperar el amor por el mundo y por la vida...
Cómo me abrieron los ojos ante tanta hipocresía y necedad...
Cómo me hicieron redescubrir la pasión por leer y escribir...
Cómo me invitaron a tirar mi televisor al cubo de la basura...
Cómo me hicieron disfrutar de tantos lugares a los que viajé...
Cómo me enseñaron a ver los sonidos y a escuchar los colores, y a forjarlos...
Cómo me arroparon con su calor en las frías y solitarias noches de invierno...
Cómo me enseñaron a vencer la pereza, y a manejar positivamente ese ordenador, tan difícil de usar, que todos llevamos sobre el cuello...
Cómo desterraron el estrés, el odio y la ira de mi vida...
Cómo me llevaron a conocer a otras gentes, a compartir y a respetar...
Cómo me ayudaron a descubrir que cada momento de la vida puede ser convertido en una gran oportunidad...
Cómo me enseñaron a aprender...
Cómo me invitaron a volver a creer en los sueños, y a sentirme agradecido cada mañana al despertar...
Entonces comprendí, y una pequeña lucecita se encendió en algún lugar dentro de mí...
NOS TEMEN... NOS TIENEN MIEDO...
Porque en un sistema en que las personas se han convertido en inamovibles piezas de una gran maquinaria, las mujeres y hombres libres, las piezas sueltas, no tienen cabida... Porque la
libertad es el ácido capaz de corroer sus más sólidos engranajes.
Sí, nos temen... Y cuantos más seamos y más libres seamos más nos temerán, no lo dudéis.
En sus últimos momentos me miró, como en una amarga despedida, mientras sendas lágrimas resbalaban por mis temblorosas mejillas. Entonces, con voz suave y agonizante, sus palabras resonaron en lo más profundo de mí: "Sé fuerte, amigo mío... Sé fuerte".
"Te lo juro... lo seré..." contesté entre sollozos apagados.
Y allí murió, ante mis ojos, ante las tinieblas de la noche, ante un terrible sentimiento de impotencia que me envolvía irremediáblemente...
Se lo juré y pienso cumplirlo...
Porque ningún adiós es definitivo...
Porque no hay noche sin amanecer...
Porque donde hoy hay tinieblas, más tarde o más temprano, traeremos la luz de la LIBERTAD.